MAUS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Maus es la historia de un superviviente de Auschwitz, Vladek Spiegelman narrada a su hijo Art, el autor del libro. Pero además, en Maus el autor también realiza un retrato de su padre en la actualidad (en el momento en que se entrevista con él para que le relate sus recuerdos de la guerra) así como de su difícil y tensa relación con él. En Maus, Spiegelman va más allá del Holocausto para instalarse en la psicología del superviviente en un intento de deshacer la maraña de su relación paterno-filial, de la sombra de una madre suicida y del fantasma de un hermano santificado al que nunca conoció. Hay que mencionar que en Maus los personajes se nos muestran con rasgos faciales de animales, característica que se usa con fines narrativos; así, por ejemplo, los judíos son presentados ratones, mientras que los nazis como gatos. (Texto adaptado del dossier de prensa de la editorial)

 

‎988 Premio Internacional del Festival de Cómic de Angoulême

1988 Premio Urhunden al mejor álbum extranjero

1990 Premio Max & Moritz, premio especial

1992 Premio Pulitzer

1992 Premio Eisner a la mejor novela gráfica reeditada

1992 Premio Harvey a la mejor novela gráfica reeditada
1993 Premio literario de ficción de Los Angeles Times
1993 Premio Internacional del Festival de Cómic de Angoulême al mejor cómic extranjero
1993 Premio Urhunden al mejor álbum extranjero

‎1986 Premio nacional del círculo de críticos
1992 Premio nacional del círculo de críticos

 

 

El relato más efectivo y exitoso que jamás se haya hecho sobre el Holocausto.”

–The Wall Street Journal

 

“Un logro sin ruido, conmovedor y sencillo, imposible de ser descrito con precisión e imposible sino mediante el comic”

— The Washington Post

“La verdad es que Maus es un libro que uno no puede dejar, ni siquiera para dormir. Cuando dos de los ratones hablan de amor, te conmueve; cuando sufren, lloras. Poco a poco, a través de este relato compuesto de sufrimiento, humor y los desafíos cotidianos de la vida, uno queda atrapado por el lenguaje de una antigua familia del este de Europa, y es arrastrado por su ritmo suave e hipnotizador. Y cuando uno acaba Maus, se siente triste por haber abandonado ese mundo mágico…”
–Umberto Eco, escritor (El nombre de la rosa)

“No ocurre muy a menudo que aparezca un libro que sea tan arriesgado como aclamado. Éste es uno de dichos libros.”
–Esquire

“Maus es una OBRA MAESTRA de la narrativa dibujada. Es apasionante. La historia de Art y su padre es casi más interesante que la historia del padre como superviviente. El equilibrio es perfecto: hay risas y llanto, un retrato psicológico perfecto (el del padre) y la reconstrucción de dos épocas (los años cuarenta y ahora) de sombrero. Spielberg chupó lo suyo de Maus al hacer La Lista de Schindler, que podrá interesaros o no (allá vosotros, lo de los pueblos que olvidan su historia y todo eso), pero que es un pedazo de peliculón. Cuando, después de leer las historias de las ratas judías y los gatos nazis Spiegelman, en la penúltima página, te muestra una foto real de su padre… joder, no es que se te salten las lágrimas, es que se te tambalea el tebeo y la percepción de la realidad. El virtuosismo narrativo de Spiegelman es total. Y la reconstrucción de la forma de hablar de su padre (que se perderá, me temo, en la traducción) es impresionante. Uno acaba admirando y odiando por igual al viejo, igual que él. Dadle una oportunidad. Ojalá hubiera muchos más comics de este estilo: narrativa dibujada, novela dibujada, historia dibujada, biografía dibujada.
— Rafael Marín (en Comic a Gritos, 31/enero/2001)
Rafael Marín es escritor (Lágrimas de Luz), guionista (Los 4 Fantásticos) y director de la revista de estudios sobre cómic Yellow Kid.

“El relato huye de tópicos al uso y recursos a la truculencia gratuita tan popularizada por los medios; también se vale del mecanismo de utilizar animales antropomórficos sin que ello reste un ápice de gravedad al desarrollo del tema. La sencillez que predomina en el acabado esconde un proceso tan exhaustivo como riguroso cuyo primer paso fue para Spiegelman la grabación de las memorias paternas. El continuo redibujado de la viñeta, el trazo progresivamente sobrio y el dibujo desnudo conducen a una perfecta síntesis de imagen y palabra; de hecho, la intención de no diluir en el trabajo plástico la fuerza del relato da lugar a un dibujo que intenta pasar desapercibido, que pretende ser tan invisible como funcional. Igualmente arduo resultó el trabajo de documentación, incluyendo la reconstrucción visual del campo de Auschwitz en base a fotografías de la época tanto como de dibujos hechos por los propios reclusos. El resultado es una narración austera pero prolija, de estilo transparente y fluido donde el contenido prevalece sobre la forma y el duro mensaje sobre el medio. “
— Yexus, en Diario Montañés

 

 

Art Spiegelman nació el 15 de febrero de 1948 en Estocolmo, aunque creció y se educó en EE.UU. Tras estudiar arte y diseño, en 1966 comenzó a trabajar en la Topps Gum Co., empresa con la que colaboró durante casi 20 años y para la que creó ilustraciones para pegatinas y cromos, entre otros productos. De esa época datan por ejemplo sus ilustraciones de La pandilla basura. Coetáneamente, se inició en la publicación de cómics underground, en el que ya comienza a explorar los convencionalismos expresivos del propio medio. También colabora en el magazine de culto Witzend, donde algunas estrellas como Wally Wood, Berni Wrigthson o Vaughn Bodé desarrollan su faceta más personalista.

A partir de 1975, y después de regresar a Nueva York tras una temporada en San Francisco, comienza a trabajar para diversas publicaciones, como New York Times, Village Voice y Playboy, entre otros. Un poco más tarde, comienza a trabajar como profesor en la School of Visual Arts y en 1980, funda junto con su mujer Françoise Mouly la revista Raw. Se trata de una publicación en formato tabloide de clara intención experimental, en gran medida centrada en los propios convencionalismos de la historieta corno lenguaje, a la vez que receptora de las más innovadoras firmas del panorama norteamericano e incluso europeo: Tardi, Swarte, Gary Panter, Ever Meulen, Muñoz y Sampayo, Martí o Charles Burns son algunos ejemplos. Raw influyó en el concepto, diseño y publicación de las revistas de comic pero, sobre todo, consiguió el suficiente prestigio como para despertar la atención del no lector habitual de historieta, y fue en sus páginas donde se publicó originalmente Maus, en forma serializada.

En 1986, la editorial Pantheon recopila en un tomo la primera parte de Maus, que tendrá que esperar 5 años más hasta ver su finalización con un segundo tomo en 1991. Un año más tarde, en 1992, se le otorga el prestigioso premio Pulitzer por esta obra. En la actualidad Spiegelman es portadista, colaborador y editor adjunto del New Yorker

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